Legado en ruinas
El nuevo año 2026 será el del centenario de Fidel Castro y, paradójicamente, llega cuando las dos columnas fundamentales de su legado aparecen en ruinas. Por un lado, el relativo bienestar que el régimen construyó durante décadas como base material de su pacto social se ha desmoronado ante los ojos de todos. Por otro, el sistema de control, represión y culto al poder que sostuvo a ese modelo muestra signos claros de agotamiento.
La paradoja de 2025
2025 nos enseñó que el desgaste físico del régimen comparte una raíz con el surgimiento de una crítica política más consciente y amplia. En las grietas del colapso material hemos visto florecer formas de compromiso que aspiran a transformar Cuba. Esa tensión entre ruina y posibilidad es, quizás, la trama más significativa de este año que dejamos atrás.
El desprecio como forma de gobierno
El castrismo se fundó sobre una premisa ambiciosa y peligrosa: el pueblo cubano —con sus hábitos, creencias, aspiraciones y límites— no era adecuado para el proyecto político que se pretendía construir, por ello era necesario transformarlo, corregirlo, sustituirlo. De ahí la tesis del «hombre nuevo», presentada como ideal ético al que aspirar, pero utilizada en la práctica como coartada para reprimir al hombre existente.
¿Deja vu?
El enfático uso del término «líder de la Revolución Cubana» como manera visible de demostrar la verdadera jerarquía dentro de la cúpula de poder, plantea muchas dudas sobre la confianza que el anciano le tiene a aquel que un día fue «el único sobreviviente» de una lista de posibles sucesores. No era el más adecuado, ni el deseado; sencillamente era el único que quedaba.
Del socialismo «burocrático» al capitalismo autoritario «patrimonial». La transición en las repúblicas ex soviéticas
En Cuba, a menos que la sociedad civil se movilice a favor de la democratización del sistema político de forma tal que se funden instituciones que permitan la construcción de un Estado de derecho, existe el peligro de que la burocracia logre imponer una transición hacia un capitalismo autoritario patrimonial, al estilo de lo que ha ocurrido en la mayor parte de las repúblicas ex soviéticas.
La esperanza como acto cívico
En esta penumbra que atravesamos, desde CubaXCuba insistimos en algo esencial: cuidar la vida, la verdad y la dignidad es una forma concreta de disputar el futuro. A través de actos de solidaridad y resistencia —a veces silenciosos o en apariencia mínimos— hemos logrado que el país que anhelamos empiece a nacer en medio de las ruinas de un régimen que se muere. Esa es, hoy, la certeza que defendemos y la que nos sostiene.
Economía y rearme: el presupuesto militar en el origen del totalitarismo cubano
El inmenso poder que hoy ostenta GAESA tiene sus cimientos fundacionales en los meses iniciales de 1959, cuando fueron usurpados para un reducido grupo, la épica de la Revolución y el manejo de los recursos de la nación.
Educación y transición democrática en Cuba: reconstrucción de un modelo cívico
La educación de décadas es un sedimento cultural que no se disuelve con decretos ni elecciones, y cuyo peso condiciona la respiración misma de la vida cívica. La transición democrática no solo demanda nuevos contenidos, sino una pedagogía capaz de reentrenar el juicio, la autonomía y la responsabilidad ciudadana. Porque, al final, ¿cómo puede florecer la libertad en una mente educada para desconfiar de ella?
Adiós al 2025
Casi finaliza el 2025, año de carencias extremas y sacrificios inútiles que no son compartidos por los que nos mal gobiernan desde hace tanto, descansando, protegidos supuestamente por una ideología. El año nuevo está a la vuelta de la esquina. Por eso pienso que la única «consigna» justa que debiéramos repetir ahora, sería hacer realidad aquello que a menudo deseamos en estas fechas: Feliz y próspero 2026. No sé el cómo, pero tal vez este año sea el cuándo.
De la estricta observancia de los derechos humanos
No se adquieren derechos por adoptar, seguir o defender determinados principios establecidos por organizaciones o individuos investidos de poder. Al ser humanos, no podemos ser tratados de otra forma que humanamente, con independencia de nuestras opiniones políticas.
Presos políticos y héroes… ¿de quién?
Los Moncadistas y «Los Cinco» cometieron delitos graves probados, aun así, pudieron contar con leyes y un sistema de justicia independiente y beneficiarse de gestos de los respectivos gobiernos, además de alguna prensa y solidaridad. Son recursos impensables en Cuba. Aquellos gobiernos prestaron atención a los reclamos de su ciudadanía y de organizaciones internacionales. A diferencia suya, el régimen cubano es soberbio, ignora y reprime sin límites.
Derechos humanos en Cuba: el costo insoportable del autoritarismo
Detrás de cada cifra hay vidas y detrás de cada vida, una historia interrumpida por un sistema que empobrece, reprime y fractura a la nación. Ningún gobierno puede sostenerse sobre la negación permanente de los derechos de su pueblo. Nuestro compromiso, que debe ser el de todos los actores democráticos, es contribuir a un futuro en el cual la ley proteja, el Estado responda y los ciudadanos puedan vivir con dignidad, sin miedo y con esperanza.
Oficio de nostalgia. Cuba por Néstor Almendros
Hay un vacío en la memoria colectiva de Cuba. Parece que el ejercicio del olvido ―junto con la nostalgia por un pasado más mítico que objetivo―, conforman la identidad nacional. Es entendible si uno se atiene a los hechos. Más que una nación, es un campo de batalla entre narrativas que desdibujaban todo lo que escapa a su control. Pocos intentos han logrado romper con la hegemonía de los relatos como lo hizo Néstor Almendros.
«Yo no sabía», el himno moral de nuestro tiempo
Del mismo modo que muchos ciudadanos del Reich optaron por no ver las cenizas que caían sobre los vidrios de sus ventanas, o fingieron no escuchar el sonido de los trenes que regresaban vacíos de los campos de exterminio, la indiferencia hacia la suerte de los presos políticos cubanos está lejos de ser un gesto neutro. Es, por el contrario, una forma de colaboración pasiva con el engranaje que los priva de libertad.
La Isla en hueso
Sea porque se borran, sea porque redundan (y no dicen nada), la Patria y el Socialismo que nos dibujaron —que nos prometieron— tras la oleada revolucionaria de 1959, cada vez más son solo eso, un vago y triste dibujo, una promesa falaz que yace bajo el peso abrumador de la única certeza: la muerte.
«El caso Gil». La defenestración que salió mal
Lo extraordinario en el caso de Alejandro Gil es que, por primera vez en décadas, un defenestrado se niega a asumir la culpa y exige transparencia, desafiando la lógica totalitaria que hasta ahora había garantizado el silencio y la sumisión. Todavía no sabemos cuál será el desenlace, pero sea lo que fuere, las fisuras quedan expuestas.
No son 18, somos millones los que queremos un cambio en Cuba
No son solo 18 directivos de El Toque, somos millones quienes aspiramos a una Cuba próspera, plural y democrática, millones que sabemos que el futuro no se forja silenciando voces, sino escuchándolas. Nuestro respaldo es un compromiso con el derecho de todos a pensar el país que queremos sin pedir permiso a ningún poder.
De la coerción a la acumulación. Mecánica de la represión política en Cuba
El sistema de represión política en Cuba no distingue entre lo pacífico y lo violento, ni entre juventud y experiencia. Tampoco importa si el gesto fue legal o marginal o si la crítica fue injuriosa o decente. No respeta edad, sexo, raza, nivel cultural, ni origen territorial. Se trata de una maquinaria diseñada por etapas, que va escalando en el uso de la fuerza, la violencia, el abuso y la gravedad de los delitos que se cometen, y que opera al margen de la ley.
Por la dignidad de todos, todos
El proyecto de homogeneizar a la totalidad de los ciudadanos bajo el rubro de «revolucionario» o «comunista», sin considerar la natural variedad de modos de ser de los humanos y, sobre todo, prescindiendo de que estos pudieran formar parte normal de nuestra existencia socio-política, lesionó en gran medida el desempeño ecuánime y benéfico de nuestra sociedad.
Tras las rejas: ¿a quiénes absolverá la historia?
La frase del guionista británico-estadounidense Jonathan Nolan: «O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para convertirte en villano», retrata a Fidel Castro. No murió cuando fue héroe, decidió ser artífice y conductor de un proceso que convirtió en cómplices ―activos o pasivos― a millones. La represión y la muerte echan por tierra cualquier invocación positiva, porque pisotean la dignidad humana que José Martí soñó como ley primera para nuestra República.