AquĆ se han hecho tierra tantos planes⦠Nada mĆ”s hay que recordar uno de los Ćŗltimos que se le ocurrió al Comandante: el de los plĆ”tanos microjet. Pensó que iban a florecer los racimos como el verbo encendido con que anunciaba que Ćbamos a convertirnos en exportadores solo por caer una gotica de agua, otra gota y muchas mĆ”s sobre esa planta musĆ”cea.
El 29 de octubre de 1956, fuerzas de la policĆa batistiana irrumpieron por la fuerza en la embajada de la RepĆŗblica de HaitĆ en La Habana. Este suceso es uno de los menos abordados en la historia de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Alrededor del mismo no solo ha existido mucho silencio, sino tambiĆ©n noticias erradas.
La experiencia hĆŗngara invita a examinar con rigor las diferencias entre reformar un sistema para garantizar su continuidad y abrir un camino hacia una transformación polĆtica profunda. ĀæQuĆ© puede cambiar desde dentro de un rĆ©gimen de partido Ćŗnico? ĀæCuĆ”les son los lĆmites de las reformas? ĀæQuĆ© condiciones permiten avanzar hacia una sociedad con mayores libertades y capacidad de decisión?
La pregunta que deben hacerse los actores democrÔticos cubanos no es si el PCC debe desaparecer, sino cómo despojarlo de su condición de partido-Estado. La experiencia comparada indica una secuencia que implica eliminar su estatus constitucional, sustituir el sistema de comisiones de candidaturas por la libre presentación de candidaturas, auditar su patrimonio y desvincular de él las organizaciones de masas.
Los cubanos merecemos un paĆs en el que podamos vivir de nuestro trabajo, expresar nuestras ideas sin miedo, participar libremente en la vida polĆtica y construir nuestro futuro sin tener que abandonarlo. Cuba no le pertenece a un partido, a una familia poderosa ni a una casta militar; ella pertenece a todos los cubanos. Pero es preciso que el mundo escuche nuestra voz y no la de aquellos que, bajo nuestro cielo, nos oprimen.
Ante la ampliación, cual abismo insondable, de la brecha de niveles de vida; el alarde y la exhibición de privilegios; en suma, la inmoralidad como norma de conducta en lugar de la empatĆa y la ejemplaridad; el sujeto plural Ā«UstedesĀ», con quien se intentaba sostener un diĆ”logo, fue reemplazado por otro, ahora ya reconocido como absolutamente distante, indiferente e inapelable: el Ā«EllosĀ».
Una transición cubana deberĆ” ofrecer a las FAR una salida que separe tres planos que hoy estĆ”n fusionados: su función de defensa, que puede preservarse y profesionalizarse; su papel polĆtico, que debe desaparecer; y su poder económico, que tendrĆ” que someterse a reglas de transparencia, control parlamentario y, en su caso, reestructuración.
Durante trece dĆas, en octubre de 1956, HungrĆa se convirtió en un sĆmbolo de resistencia frente a la opresión. La gesta del pueblo hĆŗngaro interpela a cualquier sociedad que haya conocido el peso del autoritarismo, la falta de libertades y el intervencionismo extranjero.
Si la cohesión del rĆ©gimen cubano es su principal fortaleza, la estrategia democrĆ”tica no puede limitarse a esperar la aparición de blandos. Debe trabajar en la erosión de los mitos que sostienen la cohesión, la construcción de un interlocutor opositor organizado y la formulación de garantĆas creĆbles, sin confundirlas con la impunidad.
El 27 de noviembre de 2020, un grupo de artistas, intelectuales y periodistas independientes protestó frente al Ministerio de Cultura de Cuba, en La Habana. Durante horas, sin violencia, exigieron respuestas tras el brutal desalojo de catorce personas, ocho de ellas en huelga de hambre, de la sede del Movimiento San Isidro (MSI). Fue un gesto insólito en décadas: ciudadanos reclamando, a la vista pública, su «derecho a tener derechos».
ĀæQuĆ© revela el Programa de Gobierno sobre el rumbo de la economĆa cubana? ĀæEs viable este plan económico o es mĆ”s de lo mismo? ĀæQuĆ© impacto tendrĆ” en la vida de los cubanos? ĀæPuede detener el deterioro económico o agudizarĆ” la crisis? Los economistas Mauricio De Miranda, Pedro Monreal y Pavel Vidal, en un espacio moderado por JosĆ© Manuel GonzĆ”lez Rubines, analizan el nuevo Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economĆa.
"Un apagón en el paĆs es una condición clarĆsima de parĆ”lisis de todo el sector productivo y del sector de los servicios. (...) Hasta ahora las medidas han sido parches para resolver una situación inmediata y asĆ no se resuelve el problema", asegura el economista Mauricio De Miranda Parrondo, codirector de CubaXCuba - Laboratorio de Pensamiento CĆvico.
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La economĆa social de mercado y el Estado democrĆ”tico de derecho pueden fortalecer las bases materiales e institucionales de la soberanĆa cubana. Recuperar la producción, diversificar las relaciones internacionales y democratizar las instituciones ampliarĆa tanto la autonomĆa frente a condicionamientos externos como la capacidad ciudadana de decidir sobre los asuntos nacionales.