Aquí se han hecho tierra tantos planes… Nada más hay que recordar uno de los últimos que se le ocurrió al Comandante: el de los plátanos microjet. Pensó que iban a florecer los racimos como el verbo encendido con que anunciaba que íbamos a convertirnos en exportadores solo por caer una gotica de agua, otra gota y muchas más sobre esa planta musácea.
Los cubanos merecemos un país en el que podamos vivir de nuestro trabajo, expresar nuestras ideas sin miedo, participar libremente en la vida política y construir nuestro futuro sin tener que abandonarlo. Cuba no le pertenece a un partido, a una familia poderosa ni a una casta militar; ella pertenece a todos los cubanos. Pero es preciso que el mundo escuche nuestra voz y no la de aquellos que, bajo nuestro cielo, nos oprimen.
Ante la ampliación, cual abismo insondable, de la brecha de niveles de vida; el alarde y la exhibición de privilegios; en suma, la inmoralidad como norma de conducta en lugar de la empatía y la ejemplaridad; el sujeto plural «Ustedes», con quien se intentaba sostener un diálogo, fue reemplazado por otro, ahora ya reconocido como absolutamente distante, indiferente e inapelable: el «Ellos».
Una transición cubana deberá ofrecer a las FAR una salida que separe tres planos que hoy están fusionados: su función de defensa, que puede preservarse y profesionalizarse; su papel político, que debe desaparecer; y su poder económico, que tendrá que someterse a reglas de transparencia, control parlamentario y, en su caso, reestructuración.
Durante trece días, en octubre de 1956, Hungría se convirtió en un símbolo de resistencia frente a la opresión. La gesta del pueblo húngaro interpela a cualquier sociedad que haya conocido el peso del autoritarismo, la falta de libertades y el intervencionismo extranjero.
Si la cohesión del régimen cubano es su principal fortaleza, la estrategia democrática no puede limitarse a esperar la aparición de blandos. Debe trabajar en la erosión de los mitos que sostienen la cohesión, la construcción de un interlocutor opositor organizado y la formulación de garantías creíbles, sin confundirlas con la impunidad.
No hay mejor forma de volver a pasar por nuestra mente y corazón a aquellos cubanos «del 68», que escribir sus historias con apego a la verdad, y respetar sus ideas y acciones como expresión de su tiempo y su voluntad. Cualquier forma de manipulación o tergiversación del sentido de su vida y obra para alzarse sobre ellos, no será más que un irrespeto a su memoria y un engaño a los contemporáneos con oscuros fines políticos.
¿Cómo se sale de una dictadura y qué consecuencias tiene la vía escogida? En el debate cubano conviven, a menudo sin diálogo, dos expectativas fundamentales al respecto: la de quienes aguardan un colapso que despeje el terreno de golpe y la de quienes apuestan por una evolución gradual generada por voluntad propia del sistema. Ambas comparten el supuesto discutible de que la vía de salida es una elección de voluntad y la literatura sobre el tema sugiere otra cosa.
La realidad cubana revela que el socialismo proclamado nunca ha existido: siempre fue un monopolio estatal que utilizó la retórica del socialismo sin cumplir sus fundamentos. La frase inicial del artículo 1 se convierte entonces en un postulado falaz, útil para legitimar al régimen pero vacío frente a la teoría y a la experiencia diaria de los ciudadanos. Entonces, si no hubo ni hay socialismo, ¿qué es lo que se declara irrevocable en Cuba?
El 27 de noviembre de 2020, un grupo de artistas, intelectuales y periodistas independientes protestó frente al Ministerio de Cultura de Cuba, en La Habana. Durante horas, sin violencia, exigieron respuestas tras el brutal desalojo de catorce personas, ocho de ellas en huelga de hambre, de la sede del Movimiento San Isidro (MSI). Fue un gesto insólito en décadas: ciudadanos reclamando, a la vista pública, su «derecho a tener derechos».
¿Qué revela el Programa de Gobierno sobre el rumbo de la economía cubana? ¿Es viable este plan económico o es más de lo mismo? ¿Qué impacto tendrá en la vida de los cubanos? ¿Puede detener el deterioro económico o agudizará la crisis? Los economistas Mauricio De Miranda, Pedro Monreal y Pavel Vidal, en un espacio moderado por José Manuel González Rubines, analizan el nuevo Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.
"Un apagón en el país es una condición clarísima de parálisis de todo el sector productivo y del sector de los servicios. (...) Hasta ahora las medidas han sido parches para resolver una situación inmediata y así no se resuelve el problema", asegura el economista Mauricio De Miranda Parrondo, codirector de CubaXCuba - Laboratorio de Pensamiento Cívico.
Donar
La pregunta que deben hacerse los actores democráticos cubanos no es si el PCC debe desaparecer, sino cómo despojarlo de su condición de partido-Estado. La experiencia comparada indica una secuencia que implica eliminar su estatus constitucional, sustituir el sistema de comisiones de candidaturas por la libre presentación de candidaturas, auditar su patrimonio y desvincular de él las organizaciones de masas.